En 2014, la banca pública colombiana estaba significativamente cerrada al ecosistema de desarrolladores. Las contrataciones de tecnología pasaban por procesos largos de selección de proveedores tradicionales, y la idea de pedirle a un equipo independiente que entregara una app móvil en un fin de semana era —para una entidad estatal— un experimento sin precedentes.
Bancóldex decidió hacer el experimento. El resultado fue el Bancóldex Challenge: la primera hackatón realizada por un banco público en Colombia. 62 desarrolladores, 15 equipos provenientes de 10 regiones del país, 3 días de trabajo en Wayra Bogotá y un premio que no era simbólico — un contrato real de 50 millones de pesos para desarrollar la app ganadora.
El reto del negocio
El reto fue concreto y operacional: crear una aplicación móvil para empresarios e intermediarios financieros, dos audiencias clave del banco que no estaban siendo atendidas con productos digitales modernos.
El razonamiento de la Oficina de Innovación, liderada por Luis Felipe Betancur en ese momento, fue triple:
- Innovación abierta como práctica. El banco quería abrir, en la práctica, un canal estructurado para que talento externo le propusiera soluciones.
- Visibilidad del talento empresarial colombiano. Demostrar que pequeñas empresas de desarrollo en regiones podían competir contra capitales y entregar productos de calidad.
- Velocidad de contratación. Un proceso tradicional de licitación habría tomado 6 a 12 meses. Una hackatón con contrato directo al ganador comprimía eso a 4 a 8 semanas.
Diseño de la intervención
Convocatoria nacional, no solo Bogotá
La inscripción estuvo abierta hasta el 6 de agosto de 2014, vía sitio web. El equipo de comunicaciones del banco, junto con Sikuani, hizo un esfuerzo deliberado de difusión nacional —no solo Bogotá. Eso pagó: los 15 equipos finalistas vinieron de Bogotá, Cali, Manizales, Bucaramanga, Medellín, Cartagena y Tunja.
Premio = contrato, no cheque
Esta fue la decisión más diferenciadora del diseño. En vez de un premio en efectivo simbólico, el ganador firmaba un contrato de hasta 50 millones de pesos para desarrollar la aplicación, con opción adicional de un contrato de soporte y mantenimiento.
El efecto fue inmediato sobre la calidad de los inscritos. Pequeñas empresas de desarrollo —no solo desarrolladores individuales— viajaron desde regiones lejanas. Para una empresa de software de Tulúa o de Manizales, ganar un contrato directo con Bancóldex era un cambio material en la trayectoria del negocio.
Acompañamiento de un mes después del evento
El fin de semana del 29 al 31 de agosto fue solo el inicio. Los tres equipos finalistas entraron luego a una etapa de un mes de acompañamiento y refinamiento del prototipo. Al final de esa etapa, Bancóldex eligió al ganador definitivo.
Cifras del proceso
| Indicador | Resultado |
|---|---|
| Equipos participantes | 15 |
| Desarrolladores | 62 |
| Regiones representadas | 10 (Bogotá, Cali, Manizales, Bucaramanga, Medellín, Cartagena, Tunja, Tulúa, etc.) |
| Días de evento | 3 (29 al 31 de agosto de 2014) |
| Acompañamiento posterior | 1 mes con los 3 finalistas |
| Premio principal | $50 millones COP en contrato + opción de mantenimiento |
| Sede | Wayra Bogotá |
Tres equipos finalistas — y un ganador de Manizales
Los tres equipos que pasaron a la etapa de acompañamiento fueron:
- Anglus (Manizales) — ganador definitivo. Liderado por Angelo Quintero. El equipo viajó 9 horas en bus desde Manizales para participar.
- Appsolution (gerente: Alexander Sosa)
- Simian (Iván Vásquez)
La historia de Anglus se volvió emblemática. Quintero contó después: «Es un viaje largo con mucha curva, un poco tedioso, pero finalmente no importa porque venimos a luchar por nuestro objetivo que es ganarnos el Bancóldex Challenge.» Otra empresa finalista, Cidesoft de Tulúa, llegó al evento porque un cliente les contrató recados en Bogotá y les financió el viaje. Salieron de Tulúa el jueves a las 5 de la tarde y llegaron a las 8 de la mañana del viernes a competir.
Estas historias importan porque ilustran un punto que muchas instituciones financieras subestiman: cuando el incentivo es real, el talento viene de donde no esperabas.
4 aprendizajes para entidades públicas y bancos de desarrollo
1. El premio que se gasta vs. el premio que se invierte
Un cheque de premio se gasta en un viaje y se olvida. Un contrato cambia la trayectoria de una empresa. Si tu institución tiene la capacidad legal de convertir el premio en contratación directa al ganador, hazlo. El costo administrativo es similar; el retorno de calidad es 10x.
2. Convocatoria nacional > convocatoria capitalina
Hubo más esfuerzo en convocar fuera de Bogotá del que se ve. Pagó. Los equipos regionales —con menos infraestructura, más hambre y a veces más cercanía a los empresarios reales del país— hicieron la diferencia. Anglus, ganador, era de Manizales.
3. El acompañamiento posterior es lo que entrega producto
El fin de semana produjo prototipos. Los siguientes 30 días los volvieron producto. Si tu institución corta el proceso al cierre del fin de semana, el aprendizaje se evapora y el ganador queda con un cheque sin saber qué hacer después. Ese mes posterior es donde se cocina el ROI real.
4. Una hackatón abre puertas que las licitaciones cierran
Después del Bancóldex Challenge, el banco siguió ejecutando programas de innovación abierta —incluyendo el Week Challenge interno de 2015—. La hackatón abierta no reemplazó la contratación tradicional, pero abrió un canal paralelo donde proveedores no tradicionales podían demostrar capacidad. Ese canal genera, con el tiempo, una base de proveedores de software más fuerte y diversa para todo el aparato público.
Próximo paso
Si lideras innovación, contratación o relacionamiento con proveedores en una entidad pública o un banco de desarrollo, podemos ayudarte a diseñar un proceso similar al Bancóldex Challenge — adaptado al marco legal de tu institución.
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